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CONDUCIR EN PRIMAVERA


Con la llegada de la primavera los alérgicos al polen manifiestan diversos síntomas, la rinitis alérgica es el más frecuente. Aunque en algunos casos a este trastorno no se le da demasiada importancia e incluso puede pasar desapercibido, en otros casos la congestión nasal, el lagrimeo, el picor nasal, la tos o la dificultad para respirar, puede llegar a condicionar la vida del alérgico.

Un incómodo estornudo a 90 km./h impide durante unos segundos controlar adecuadamente el coche; en ese tiempo, el automóvil recorre 25 metros. Si se repite esta situación por una serie de estornudos, algo habitual entre los alérgicos, el peligro en la conducción se multiplica.

En una sucesión de veinte estornudos, un coche a 120 km./h de velocidad puede recorrer en torno a 660 metros, sin que el alérgico tenga ni los ojos abiertos ni pleno dominio del coche. El 15% de la población padece los efectos alérgicos durante la primavera, y tan sólo un 25% de los afectados es tratado por médicos, el resto recurre a las recomendaciones de los amigos o a la automedicación.

Hacer desaparecer la alergia en las personas que habitualmente sufren sus consecuencias en esta época del año es misión imposible; sin embargo, ciertos modos de actuación al volante ayudan a prevenir los accidentes de tráfico asociados a la alergia.

Muy importante: limpiar y ventilar bien el coche
Mantener el habitáculo de nuestro coche lo más limpio posible es una de las precauciones que más puede aliviar las reacciones alérgicas. Es conveniente utilizar un trapo húmedo para que las partículas de determinadas sustancias (polen, polvo...) se adhieran a él. Hay que prestar especial atención a las zonas donde se puede acumular una mayor cantidad de estas moléculas, como el salpicadero, la consola central o los marcos de las ventanillas. También es aconsejable utilizar el aspirador con cierta frecuencia, sobre todo en alfombrillas y tapicería, así como limpiar los conductos de ventilación del vehículo.

Las ventanillas, siempre subidas
Llevar cerradas las ventanillas del vehículo es un hábito que cuesta muy poco en comparación con el resultado que proporciona. Evitar la exposición a determinadas partículas que flotan en el ambiente supone un gran alivio para todos los alérgicos. Además, tener las ventanillas bajadas impide que el aire dé en la cara con intensidad, lo que podría agravar alguno de los síntomas de la alergia.

Usar el aire acondicionado
Usar filtros en las tomas de aire (algunos coches los llevan de serie) o utilizar el aire acondicionado. Una de las novedades que más ha mejorado la capacidad de conducción de los alérgicos es el aire acondicionado. Este elemento evita que las partículas ambientales se introduzcan en el habitáculo. Pero no siempre tiene el efecto esperado. Para obtener el mayor rendimiento conviene que su instalación se encuentre en perfecto estado de mantenimiento o, de lo contrario, agravará los síntomas alérgicos más que prevenirlos. Lo más importante es que nuestro vehículo disponga de filtro antipolen, un requisito imprescindible para encender el aire acondicionado. Este dispositivo, que puede adquirirse en tiendas especializadas, reduce el paso de partículas ambientales. Para un adecuado rendimiento se recomienda reemplazarlos cada 16.000 kilómetros. En lo que respecta al propio aparato de aire acondicionado, se deben revisar todos sus componentes una vez al año y conectarlo periódicamente en invierno, aunque sea unos minutos, para no deteriorar su funcionamiento.

No viajar al amanecer o al atardecer
Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde son los períodos del día en los que se produce una mayor concentración de polen, partícula que provoca la mayoría de las reacciones alérgicas en esta época el año. Especialmente perjudicial para la conducción es el atardecer, momento en el que el polen desciende hasta nuestra altura tras el enfriamiento del aire.

Usar gafas de sol
La utilización de gafas de sol, a ser posible con piezas laterales de protección, es también una medida muy recomendable para la conducción en primavera. El uso de este tipo de lentes no sólo evita que nuestros ojos entren en contacto con determinadas sustancias (frenando la irritabilidad), sino que también reduce las molestias ocasionadas en estos meses por la excesiva luminosidad. Los especialistas médicos aconsejan el empleo de gafas de sol polarizadas que, además de filtrar las radiaciones dañinas para nuestros ojos, impiden el paso de aquellos rayos que provocan deslumbramiento.


Consultar los niveles de polen antes de salir de viaje
Es importante conocer la época de polinización de las especies a las que se es alérgico. En Internet, se puede consultar la cantidad de granos de polen existente en el ambiente en cada zona geográfica. Si puede acceder a dicha información conocerá los momentos de máximo riesgo, en los que debe extremar las precauciones para evitar padecer un brote.

El alcohol, totalmente prohibido
La ingesta de alcohol, aunque sea mínima, por parte de un conductor alérgico en tratamiento médico es sinónimo de accidente de tráfico. Esta sustancia incrementa los efectos sedativos de los fármacos antialérgicos y favorece su interacción con otros medicamentos.

Mantener a los animales alejados o muy limpios
Muchos animales, especialmente los gatos y los perros, contribuyen en esta época del año a agravar las reacciones de muchos alérgicos. Los principales síntomas aparecen por su pelo, caspa o saliva, partículas muy pequeñas que se esparcen con facilidad en el coche. Por tanto, si padece sus consecuencias, evite el desplazamiento con ellos en el interior del vehículo o manténgalos continuamente limpios.

Y por supuesto... nada de fumar
El humo del tabaco perjudica a todo el mundo, pero especialmente a los alérgicos. A ellos, les agudiza los cuadros asmáticos y les incrementa la tos, con el peligro que representa para la conducción. Así pues, no fume en presencia del conductor o impida que los demás lo hagan si es usted quien va al volante. La utilización de pulverizadores, perfumes o sprays tampoco es recomendable.

 

 

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